VIVIENDO LA ARQUITECTURA DE EL NIDO DE QUETZALCÓATL

01 – El Nido de Quetzalcóatl

 “hemos perdido mucho la capacidad de asombro”

Con esta frase enfrascamos la característica principal del Nido de Quetzalcóatl, que es, la de asombrarnos. Es que, desde el momento en que llegas al Nido, te viene un sentimiento de alegría, de paz, y de asombro. “Pocas cosas nos asombran en la actualidad”, dice Paty, y es que en la época en que vivimos nos encontramos con infinidad de información que nos hace ver y observar cosas a través de una pantalla que ya no nos da emoción al verlo en la vida real.

Pero el Nido de Quetzalcóatl emociona al visitante de tal forma que no comprendes como puede existir un lugar así; un lugar lleno de detalle desde lo más glorioso, como los son las serpientes recubiertas de círculos de cerámica que nos hacen recordar al arte huichol, hasta los canales que recolectan el agua y alimentan el verdor de los jardines con el agua de lluvia. Se observa detalle en los pisos, en las bardas, en los muebles; nada es accidentado y a todo se le da el tiempo que sea necesario, hasta el punto que si algo sale mal, se tira y se vuelve hacer. Es una arquitectura que se toma el tiempo del mundo para lograr que el detalle sea la magnificencia del sitio.

“Pocas cosas nos asombran en la actualidad”

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 Tal y como nos lo dice Paty, es un lugar que evoca a los sueños, al no renunciar a ellos y a llevar siempre en alto la idiosincrasia mexicana. Y es que al llevar viviendo 4 años en el Nido, nos da una idea de cómo su vida cambia de un entorno boscoso, a un entorno de cemento, vidrio y acero como lo es el estado y la ciudad de México. El placer que da el llegar al sitio y ver el bosque, la frescura que da con sus árboles y sus espejos de agua, no se compara con nada, y es fácilmente entendible que después de una jornada de trabajo estresante, uno llegue al Nido y se sienta bien y en paz consigo mismo. Lo más sorprendente es que no te imaginas que en el mismo sitio confluyan dos entidades de espacios completamente diferentes y es que el Nido de Quetzalcóatl se guarda como un tesoro más de México.

La arquitectura orgánica de Javier Senosiain es el retorno del ser humano al vientre materno, es decir, es el regreso a aquel habitáculo misterioso que es el vientre materno, en donde somos gestados por un periodo de 9 meses y después de éstos, tenemos el accidente más trágico a nuestra corta edad: nacer y  desaparecer del habitáculo materno y salir a un mundo lleno de líneas rectas, vértices y aristas. Es un miedo terrible adentrarse a un mundo “cuadrado”, pero nos acostumbramos, y es en donde la arquitectura orgánica del Arquitecto rompe completamente con esas líneas rectas sin sentido y nos hace recordar con sus líneas curvas, espacios que te hacen sentir dentro del vientre materno de una manera tan espléndida, tan sorprendente que hace sentir un nuevo nacimiento del ser, renacemos en espacios que se integran perfectamente con la arquitectura que la naturaleza misma ha creado.

¡ Gracias por esta gran oportunidad !


EL ARQUI TIENE EL INTERÉS DE DAR A CONOCER NUESTRA PASIÓN, LA ARQUITECTURA, DE UNA MANERA DIFERENTE, CURIOSA, INTERESANTE, ESE ES SU COMPROMISO.

Written by El Arqui

EL ARQUI TIENE EL INTERÉS DE DAR A CONOCER NUESTRA PASIÓN, LA ARQUITECTURA, DE UNA MANERA DIFERENTE, CURIOSA, INTERESANTE, ESE ES SU COMPROMISO.

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