Nuevo Norte: Itinerarios migrantes en Guadalajara

Por Pablo Landa.

Entre el 24 de julio y el 5 de agosto de 2017, los participantes del taller Nuevo Norte —arquitectos y estudiantes de arquitectura de distintas universidades— estudiaron las condiciones e historias de vida de personas migrantes en distintos albergues y espacios públicos de Guadalajara. Este documento resume sus observaciones, las convicciones surgidas de la investigación, y la lógica de los proyectos realizados en el marco del taller.

La ciudad y las vías.

Al llegar a San Luis Potosí, José decidió cambiar de camino. La frontera de Coahuila y Tamaulipas es muy peligrosa; le contaron que si bien el camino sería más largo, sería más seguro viajar por el Pacífico. Fue así que llegó a Guadalajara. Como cientos de migrantes centroamericanos y mexicanos, José se detuvo unos días en la ciudad antes de seguir su camino: hacia Nayarit, Sinaloa, Sonora y eventualmente, a Estados Unidos por el desierto de Arizona.

En las madrugadas, elementos de seguridad privada obligan a los migrantes a bajar de los trenes en las Juntas, al suroeste de la zona metropolitana Guadalajara. Algunos caminan desde ahí hasta los albergues: a FM4, en avenida Inglaterra, a El refugio, en el Cerro del 4, o a CADIPSI, frente al parque Aguazul. Otros van más allá de los albergues, evitando el contacto con extraños por miedo a sufrir abusos o a ser deportados. Al anochecer, toman de nuevo el tren para seguir adelante.

Migrantes en Guadalajra
Foto de: Lorena Darquea.

El espacio vital de los migrantes en Guadalajara son las vías. Se trata de una línea que divide la ciudad. Desde ahí se atisban algunos hitos urbanos: edificios altos, torres de iglesias, fuentes y monumentos. Pero los migrantes ven poco: el terreno es accidentado y caminan mirando al suelo. Para cientos de migrantes, Guadalajara no es más que un tortuoso camino de piedras.

Proponemos acercarnos a los espacios que ocupan los migrantes. Conocemos la ciudad desde nuestras experiencias y a partir de nuestros recorridos diarios. Al re-conocer la ciudad como una serie de mundos paralelos —el de quienes transitan por las vías, los nuestros y muchos más— podremos comenzar a hacerlos converger.

Construyamos puentes, túneles, ventanas y portales que conviertan mundos estables en mundos porosos, permeados por las maneras de existir de los demás.


¿Quién es migrante? ¿Quién lo decide?

Muchos habitantes de Guadalajara “confunden” a migrantes y personas en situación de calle. Algunos centroamericanos buscan evitar esta confusión y presentan su identificación cuando piden dinero en los altos. Otros buscan no ser reconocidos como extranjeros, sobre todo cuando se encuentran con la policía o autoridades migratorias. Por su parte, algunas personas en situación de calle se auto-describen como migrantes, como estrategia para recibir ayuda.

Si bien hay un marcado prejuicio hacia ambos grupos —se asume con frecuencia que son criminales o drogadictos— los tapatíos prefieren apoyar a quienes identifican como migrantes. Asumen que las personas en situación de calle son flojas y que recibir comida o ropa les haría un mal: los incentivarían a que permanezcan en las calles y a que no busquen trabajo.

Migrantes en Guadalajra
Foto de: Lorena Darquea.

Algunos aseguran que pueden distinguir sin lugar a dudas quién es y quién no es migrante. En las definiciones siempre hay dinámicas de poder; para poder analizarlas críticamente sugerimos preguntar ¿migrante desde la perspectiva de quién?. Muchas personas en situación de calle nacieron en otras partes del país. Cada vez más personas originarias de Centroamérica deciden quedarse a vivir en México. ¿En qué momento dejaron o dejarán de ser migrantes?, ¿quién lo decide?.

Proponemos reconocer las auto-definiciones de los migrantes y no-migrantes. Las identidades no son permanentes ni indiscutibles. Todos  tenemos derecho a construir nuestra propia subjetividad.

Pospongamos juicios sobre qué es bueno y qué no es bueno para las personas en situación de vulnerabilidad y escuchemos sus opiniones. Proponemos reconocerlos como los principales expertos sobre sus necesidades e historias de vida.


Puertos seguros, espacios de intercambio.

La migración en Guadalajara no es un fenómeno nuevo. A lo largo del último siglo, han llegado a la ciudad miles de personas originarias de zonas rurales de Jalisco y de otros estados y países. En los últimos diez años, sin embargo, se ha multiplicado la presencia de personas en tránsito hacia los Estados Unidos.

Recientemente, además de migrantes en tránsito que buscan mejores condiciones económicas, llegan personas que temen por su vida en su país de origen y buscan pedir asilo político en México—es decir, estatus de refugiado.

Estas olas de migración han motivado a la creación y adecuación de distintos espacios como albergues. En un entorno violento—los migrantes sufren abusos por parte de la policía y criminales en las vías—los albergues son un puerto seguro donde pueden descansar y planear su futuro.

Casa para migrantes
Foto de: Pablo Landa.
  • FM4 Paso Libre surgió en 2007 por iniciativa de un grupo de estudiantes y académicos. En un galerón en la colonia Arboledas, FM4 ofrece camas, comida, regaderas, ropa y atención legal y médica a migrantes y refugiados. Los primeros permanecen hasta tres días; los segundos el tiempo que sea necesario para realizar sus trámites. FM4 es un espacio cerrado; sus puertas marcan límites claros entre interior y exterior. Opera de manera institucional, bajo la coordinación de profesionales con distintas especialidades. Se mantiene con contribuciones de organizaciones internacionales y de la sociedad civil.
  • Antes de ser albergue, El Refugio: Casa del Migrante era un centro de rehabilitación para adictos, manejado por un sacerdote. Desde 2010 recibe a migrantes en tránsito y, desde 2017, en una sección independiente, a personas que solicitan asilo político desde Guadalajara. Como en FM4, los refugiados pueden permanecer aquí durante muchos meses. El Refugio es un espacio vinculado a sus alrededores. En el mismo complejo hay un comedor para niños y adultos mayores. La parroquia realiza otras actividades en este espacio.
  • El DIF del municipio de Guadalajara maneja CADIPSI. Recientemente fue remodelado y se reformularon sus procesos operativos mediante alianzas con empresas y particulares. Si bien no fue concebido para recibir migrantes, CADIPSI admite a personas que necesitan un lugar donde vivir sin importar su origen. Entre ellos hay personas que buscan llegar a los Estados Unidos, deportados que regresan a México y personas en situación de calle. Los beneficiados pueden dormir y comer en CADIPSI hasta por tres meses.
casa-de-migrantesFoto de: Pablo Landa.

Los albergues no son sólo lugares en los que se ofrecen servicios a los migrantes y se les brinda seguridad; son también espacios para el intercambio de conocimientos. Como en los puertos, en los albergues se encuentran personas con orígenes, trayectorias, conocimientos y sueños diversos. Quienes han viajado a los Estados Unidos comparten detalles sobre el camino. Algunos intercambian estrategias para lidiar con la policía, el crimen organizado, o con personas que les ofrecen trabajo. Otros aprenden nuevos juegos, oficios o maneras de narrar sus experiencias.

Buscamos potenciar los procesos de intercambio que suceden en los albergues. Nuestros proyectos parten de las siguientes preguntas:

¿Qué saben los migrantes que no sepamos nosotros?, ¿qué sabemos nosotros que no sepan los migrantes?, ¿mediante qué actitudes, acciones e instrumentos podemos reconocer sus conocimientos y entablar diálogos con ellos como iguales?.


Conocer para actuar y actuar con conocimiento.

En las distintas visitas que realizamos, escuchamos con frecuencia la palabra dignidad. Esta palabra se usa para describir las condiciones de vida que los albergues buscan ofrecer a los migrantes: en la medida que vivan en un espacio limpio, ordenado, seguro, con alimentos y acceso a ropa y medicinas, este espacio puede llamarse digno.

La dignidad, sin embargo, no implica únicamente la satisfacción de necesidades inmediatas. Los migrantes no pueden ser definidos exclusivamente a partir de sus historias de sufrimiento. Los migrantes son sujetos con imaginación, deseos y memorias únicas. Llevan en sus cuerpos y sus mentes fragmentos irreemplazables de la historia de sus familias, comunidades de origen, países e incluso, de la humanidad.}

Migrantes y arquitectura
Foto de: Lorena Darquea.

Queremos delinear espacios para reconocer e invitar a otros no-migrantes a reconocer la dignidad de los migrantes.

Al compartir los alimentos con los migrantes y al instalar en FM4 y El Refugio mapas de México que invitan a sus residentes a compartir sus historias y expresar sus aspiraciones y sentimientos, buscamos dar forma estos espacios.

Al fotografiar a migrantes y personas que han trabajado con ellos, y al difundir sus historias y perspectivas, buscamos compartir el trabajo de Nuevo Norte con públicos más amplios.

Queremos también construir instrumentos que faciliten el ejercicio de la dignidad por parte de los migrantes.

Al dar una nueva configuración espacial a la biblioteca de FM4 y acondicionarla con sillas cómodas y atractivas, y al instalar una pequeña biblioteca en El Refugio, buscamos acercarles una manera de abatir el aburrimiento que implica la espera, y abrir la puerta a la imaginación de otros mundos posibles.

Al construir una mesa de pingpong para FM4 y una reja para prevenir que se vuelen balones para El Refugio, buscamos favorecer que los migrantes se diviertan y se distancien por un momento de la angustia que implica migrar.

Al poner señalización que facilite la llegada de las vías a El Refugio, buscamos abreviar los trayectos de los migrantes por zonas peligrosas de la ciudad.

Al sembrar plantas en el patio de El Refugio y en la plaza frente al albergue buscamos hacer más agradable la espera de los migrantes.

La dignidad no la construye un individuo. Se construye y se sustenta de manera colectiva, con redes de personas y asociaciones que juntas defienden el derecho de los demás a no sufrir abusos, a vislumbrar un futuro mejor, a contar sus historias y escuchar las de los demás, o a construir su propia identidad.

Migrantes y arquitectura
Foto de: Lorena Darquea.

Nuevo Norte aspira a formar estas redes mediante alianzas con individuos, albergues, ONGs, empresas, organizaciones estudiantiles y universidades para multiplicar las convicciones y las acciones surgidas del taller.


Coordinadores

Pablo Landa – Lorena Darquea – Alejandro Ramírez Gasca – Michel Rosado – Stephane Arriola 

Participantes

Alejandra Rubio – Alicia Salas – Andrés Guerrero – Carlos Bobadilla – Francisco Villalobos – Jesse Ambriz – Karla Tapia – Lucía del Villar – Saulo Romero – Viviane Gómez – Ximena Aranguren

Agradecimientos

FM4-Paso Libre – El Refugio: Casa del Migrante – CADIPSI-DIF – Kukuruchos – CENTROMx – ITESO – Motomar – Viveros Toluquilla – Raúl Gandarilla – Constructora Ramel – Diego Suarez – José, Patricia y José Guillermo Lomelin – Escuela Culinaria Internacional (ECI) 

Fotografía

Lorena Darquea

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EL ARQUI TIENE EL INTERÉS DE DAR A CONOCER NUESTRA PASIÓN, LA ARQUITECTURA, DE UNA MANERA DIFERENTE, CURIOSA, INTERESANTE, ESE ES SU COMPROMISO.

Written by El Arqui

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